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Esa vez con Gigi Proietti y la araña Lancia Aurelia B24

Ocurrió en los años 80. Cuando todavía era un “Shop Boy” en la “mítica” Oficina de Prensa de Lancia. Mi jefe me llamó y me dijo que me organizara para ir a Milán al día siguiente. Fue para conocer a un conocido actor romano que montaba un espectáculo propio en un teatro de Milán.

La obra, cuyo nombre no recuerdo, protagonizaba en el escenario un Lancia Aurelia Spider B24 de los años 50 de la Colección Lancia. El actor era Gigi Proietti, que había elegido el coche en cuestión de un catálogo fotográfico y que, fiel a su puntualidad profesional, quería saber todo sobre el modelo del que sabía poco.

Autobús “Autostradale”

Así que tomé el autobús “Autostradale” Turín-Milán, que era la terminal cerca del Castello Sforzesco. Él, el estereotipo del romano siempre tarde, estaba allí esperándome a tiempo como un milanés.

aurelia

Lo encontré delante de mí y debo decir que me impresionó porque siempre he tenido debilidad por los comediantes italianos y en particular por él. Siempre he suscrito un pensamiento suyo que dice que nunca confía en la gente a la que no le gusta reír. En mi colección personal de chistes, en primer lugar, siempre ha estado él con sus chistes. Me presenté y me dio una palmadita en la espalda, como un viejo amigo, agradeciéndome con gran calidez.

¿Eres un magnate?

“¿Eres un magnate? ¿No es así? Entonces vayamos a por un magnate.” Ya me veía en un famoso restaurante sentado en una mesa con él y toda la gente mirándonos y preguntándonos quién era ese joven con Proietti, quizás un joven actor…

Y no, demasiado simple. Se detuvo unos pasos y dijo: “Mira esto, qué lindo bar, creo que hacen buenos sándwiches”. ¿Cuál quieres? “, siempre con esa sonrisa llorona.

Le conté todo sobre la Araña Aurelia. Revelé que en el Andrea Doria hundido en el Atlántico había más de 300 B24 descapotables en la versión “América” destinados al mercado americano que la había acogido con gran entusiasmo. Que el coche conducido por Gassman en “Il sorpasso”, que terminó en el acantilado causando la muerte de Trintignan, era un “stand-in”, una araña Fiat. Esa Pinifarina…etc. etc. . Me escuchó atentamente y grabó todo, y me hizo preguntas, una más inteligente que la otra…

Este es sin duda uno de mis más bellos recuerdos profesionales e incluso sin un “yo”, que en aquel entonces sólo era de ciencia ficción, siempre pensé en Proietti como una persona extraordinaria que me dio un par de horas inolvidables.

Descansa en paz Gigi, de vez en cuando vamos a You Tube a buscar algunos de tus chistes y “si nos reímos” como tú querías!

 

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